Secreto sagrado

Aunque muchas versiones bíblicas muestran la palabra griega musterion como “misterio”, esta no es una buena traducción. Ya que “misterio” es una transliteración de la palabra musterion y no una traducción.
“Transliteración” trata de no ocasionar ninguna pérdida, de tal modo que el lector pueda ser capaz de reconstruir la pronunciación original de una palabra sin saber cuál era en el idioma original. En el esfuerzo por alcanzar este objetivo se han definido complejas convenciones para poder manejar caracteres que existen en el idioma fuente pero no en el idioma objetivo. En contraste, la “traducción” es una actividad que consiste en comprender el significado de un texto en un idioma para producir un texto con significado equivalente en otro idioma.
Si esperamos obtener el significado del griego, debemos traducir, no transliterar.

La palabra "misterio" significa algo que es incomprensible, desconocido, más allá del entendimiento. Por eso es común en los círculos religiosos hablar de temas como la doctrina de la Trinidad en terminos de "misterios" porque no pueden ser entendidos. En contraste, un "secreto" es algo que es conocido por alguien pero desconocido por otros.
Una fiesta sorpresa de cumpleaños es un "secreto" para el cumpleañero, pero conocido por aquellos que lo preparan. Por lo tanto, musterion no significa “misterio”, pero el mejor significado es de un “secreto sagrado”, o sea, un secreto en un nivel sagrado o espiritual que debe ser revelado por Dios. Esto ha sido ampliamente documentado por variedades de estudios griegos, Enciclopedias y Diccionarios Bíblicos.
Porque este punto es vital para la tesis de este artículo, citamos los siguientes:
• “El NT denota no lo que es misterioso, como sucede con el término castellano, sino aquello que, estando más allá de la posibilidad de ser conocido por medios naturales, sólo puede llegarse a saber por revelación divina, y se hace saber de una manera y en un tiempo señalados por Dios, y solo a aquellos que están iluminados por su Espíritu…su significado bíblico es verdad revelada.”
• “Mientras que ‘misterio’ puede significar, y en su uso contemporáneo a menudo significa, un secreto cual no se le puede encontrar respuesta, esto no es la connotación de musterion en el término clásico bíblico griego. En el NT, musterion significa un secreto que está siendo, o incluso ha sido, revelado, que también es divino en alcance, y debe ser revelado por Dios a los hombres mediante su Espíritu.”
• “Mientras que musterion implica algo oculto, e inaccesible al razonamiento desamparado, y usualmente de un peso importante, de ninguna manera denota nada estrictamente misterioso e incomprensible. El hecho o la verdad, aunque deben ser revelados, pueden, cuando revelados, ser de un carácter muy elemental.”
• “Misterio, en el NT, no trata con lo desconocido, pero con lo que es impartido por revelación.”
• “El misterio del NT ha sido descrito como un 'secreto abierto'; asuntos previamente mantenidos en secreto en los propósitos eternos de Dios que ya han sido o están siendo revelados (Efe. 3:3-5; 1 Cor 2:7-8).”
Muchas otras fuentes dan la misma información, el punto siendo que la palabra musterion no significa "misterio" y no debe ser traducido de esta forma. Aunque Dios mantuvo Su secreto ‘sagrado’ oculto por siglos, ahora nos lo ha revelado. Hay muchos versículos mostrando como musterion puede ser revelado por Dios y entendido por la humanidad.
Porque es importante entender este punto, hay que citar algunos de estos versículos:
“…Porque a vosotros os es dado saber los misterios [musterion] del reino de los cielos…” Mat 13:11b (RV 1960)

“Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio [musterion], la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció…Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu” 1 Cor 2:7, 8ª, 10ª (RV 1960)

“… [El] misterio [musterion] que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer…” Rom 25b, 26ª (RV 1960)
“Él nos hizo conocer el misterio [musterion] de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo” Efe 1:9 (NVI)
“…el misterio [musterion] que se ha mantenido oculto por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a sus santos.” Col 1:26 (NVI)

Ahora que hemos establecido que musterion no significa "misterio" y que un musterion puede ser revelado y entendido, vamos a demostrar por qué se traduce mejor como un "secreto sagrado" y no sólo como "secreto".
El lenguaje griego utiliza musterion para secretos en el ámbito religioso, pero tienen otra palabra, kruptos, para secretos que están en el reino secular . La palabra kruptos aparece en muchos lugares del NT. Por ejemplo, Jesús dijo que dieras “tu limosna en secreto [kruptos]” (Mat 6:4—RV1960); enseñó que “no hay nada oculto [kruptos]” que saldrá a luz (Mar 4:22); fue a Jerusalén “en secreto [kruptos]” (Juan 7:10—RV 1960); Dios juzgara “los secretos [kruptos] de los hombres” (Rom 2:16—RV 1960); y la profecía revela “los secretos [kruptos]” del corazón (1 Cor 14:24-25—RV 1960).

El verbo krupto también aparece muchas veces en el NT. Ejemplos incluyen: la “ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar [kruptō]” (Mat 5:14—NVI); el siervo malvado “[fue y escondió--kruptō] el talento en la tierra” (Mat 25:25); la nueva vida de los cristianos “está escondida [kruptō] con Cristo en Dios” (Col 3:3—NVI); y cuando Moisés nació “fue escondido [kruptō] por sus padres” (Heb 11:23—NVI).

De esta información vemos que traduciendo musterion como "secreto" no trae el verdadero significado del texto griego. Cualquiera que lee del NT en griego inmediatamente entiende si Dios está hablando de un secreto secular (kruptos) o un secreto sagrado (musterion) y una buena traducción extrae ésta diferencia. Cuando una versión traduce ambas palabras como "secreto", la verdad que Dios comunica claramente en el texto griego se pierde. Cuando traductores usan "secreto" para kruptos y "misterio" para musterion, es para no confundirlas, pero la Biblia al leerse de esta manera nos indica un diferente significado: que las cosas de Dios son misteriosas.

Traduciendo musterion como ‘misterio’ ha causado muchos problemas en la Iglesia. Por ejemplo, personas que están convencidas de que las cosas de Dios son misteriosas dejan de escudriñar las Escrituras y no se molestan en orar para encontrar respuestas a sus preguntas—posiblemente se dirán: ‘¿para qué debería de hacerlo si el tema es un ‘misterio’ y no hay respuestas disponibles?’ Además, muchas doctrinas falsas é ilógicas se han impuesto a los cristianos, quienes les dicen que no traten de entenderlas porque son ‘misteriosas’.
¿Existe una manera de traducir kruptos y musterion de una forma que el significado de las palabras griegas se comunique claramente? Sí, existe.
En cualquier parte del NT musterion puede ser adecuadamente traducido como "secreto sagrado". Si traducimos kruptos como "secreto" y musterion como "secreto sagrado", el significado del griego original es comunicado claramente y nosotros estamos en una mejor posición para saber y entender lo que Dios ha dicho.

“En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.” Mat 11:25-27 (Jer 1976)

La palabra de YHWH

Aproximadamente significa “palabra de Dios”. Introducida en Gen 15:1 donde la palabra de Dios está dentro de una visión de Abram (Abraham) quien le habla a él. Dios habló con frecuencia a las personas y en muchas formas diferentes en el AT. La palabra de Dios sin embargo, típicamente transmite mensajes formales, principalmente a profetas.

La raíz de la palabra dabhar, incluyendo derivaciones y los muchos significados de estos, ocurre más de 2500 veces en el AT (primero en Gen 12:4—“como Jehová le dijo” RV 1960). Aparte de su enorme significado en el uso de la ‘palabra de Yahveh’, la raíz de esta también aparece en referencia a los 10 ‘mandamientos’. En el hebreo dabhar significa no sólo palabra, sino también hechos, que resultan en una acción. La palabra y la acción que la acompañan como tal no son dos cosas diferentes, pero la acción es la consecuencia del significado básico inherente. Para traducir su correcto significado, que constituye una unidad de palabra y acción, en nuestro pensamiento la acción debería de ser el concepto más alto.

Dabhar-YHWH adquiere una importancia fundamental en el NT como el logos. El verdadero antecedente del pensamiento y el lenguaje de Juan 1:1 no son encontrados en la filosofía griega pero en la revelación hebrea. La palabra de Dios [dabhar—YHWH] denota Dios en acción, especialmente en la creación, revelación y transmisión.

¿Somos eternos?

Si el espíritu del hombre es eterno, y Dios es el que da vida porque “Dios es Espíritu”, ¿cómo podemos, de cualquier forma, existir [vivir] aparte de Dios? Esto concuerda con lo que Jesús mismo dijo, que le adoremos a Dios en “espíritu y en verdad”, porque los que se condenan a una (segunda) muerte, no pueden hacerlo (Isa 38:18-19; Eclesiastés 9:5-10—porque nuestro Dios es de los “vivos” y no de los “muertos”).
Destrucción (muerte) de los ‘espíritus’ impíos:
• Job 34: 10-15 (“recogiese así su espíritu y su aliento”) conf. Gen 2:7
• Sal 89:48 (¿quien “librará su vida del poder del Seol [la tumba]?”)
• Ez 18:4 (“todas las almas son mías…el alma que pecare, esa morirá”)
• Eclesiastés 12:7 (“el espíritu volverá a Dios que lo dio”)
• Eclesiastés 3:19-20 (“Todos [seres] tienen un mismo aliento de vida”)
• Sal 37:20 (“impíos perecerán…desaparecen, se desvanecen como el humo”)
• Pro 2:22 (“impíos serán cortados de la tierra”)
• Isa 26:14 (“los espíritus no se levantarán”)
• Rom 6:23 (“paga del pecado es muerte”)
• Juan 5:28-29 (la “resurrección a vida” y a muerte)
• 1 Cor 15:20-23 (“la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos”).
Solo a través de la resurrección habrá “vida en Cristo”, lo opuesto de esto es una “segunda muerte”.

Confesión de Fe [Revisada]

• Hay un solo Dios, el Padre (1 Cor. 8:6), el único Dios del credo de Israel reconfirmado por Jesucristo (Mar 12:28-29, 32 y siguientes). El Padre es “el único verdadero Dios” (Juan 17:3).

• Hay un solo Señor Mesías, Jesús (1 Cor 8:6), concebido sobrenaturalmente como el Hijo de Dios (Lucas 1:35) y pre-ordenado/destinado [no preexistente] desde la fundación del mundo (1 Pe 1:20).

• El espíritu santo es la presencia operativa personal de Dios extendida a través del Cristo resucitado a los creyentes (Salmo 51:11).

• La Biblia, consiste en el canon Hebreo del Antiguo Testamento (Lucas 24:44) y Griego del Nuevo Testamento, es la revelación inspirada y autorizada de Dios (2 Tim. 3:16).

• En la expiación, la muerte vicaria de Jesús, su resurrección al tercer día y su ascensión a la diestra del Padre (Salmo 110:1; Hechos 2:34-36); donde espera hasta que sus enemigos sean sujetados (Hebreos 10:13).

• El futuro regreso visible de Jesucristo para resucitar de entre los muertos a los fieles/santos (1 Cor. 15:23; también conocido como “el rapto”, 1Tess 4.15-17) y establecer el Reino milenario sobre la tierra (Ap. 20:1-6, etc.) llevara a cabo la restauración de la tierra prometida por los profetas (Hechos 1:6; 3:21; 26:6, 7).

• En el poder regenerador de este mensaje del Evangelio acerca del Reino (Mat 13:19; Lucas 8:12, Juan 6:63), lo que permite al creyente comprender la revelación divina y vivir una vida de santidad.

• En el bautismo por inmersión en agua una vez que reciben el mensaje del Evangelio del Reino y las cosas acerca de Jesús (Hechos 8:12, Lucas 24:27).

• En la futura resurrección de los santos de todos los siglos para administrar la tierra renovada con el Mesías en el Reino de su Dios y Padre (1 Cor. 6:2; 2 Tim. 2:12; Ap. 2:26; 3:21; 5:10).

• Los cristianos nunca deben tomar armas y matar a sus enemigos o compañeros creyentes de otras naciones (Mateo 26:52; Juan 15:19; 18:36; 1 Pe 2:9-11; 1 Crón. 22:8).

v.12 n.7 ¿Realmente afirmó Jesús ser Dios en Juan 8:58? ¿O lo está engañando su traducción?

Por Teócrata
Pedro escribió: “Todavía estoy esperando saber de alguien por qué los fariseos tomaron piedras para apedrear a Jesús si no fue por el tipo de auto-identificación de blasfema que hizo en Juan 8:58.”

¡Ahora aquí está una oferta que no puedo rechazar! Me supongo por su comentario que usted está tomando la línea estándar de Juan 8:58, donde Jesús estaba afirmando ser el Dios del Éxodo 3:14. Esta afirmación se basa en una especie de “traducción teológica”, algo que no se confirma en el idioma original.

En la LXX (la traducción griega de la Biblia Hebrea usada a menudo por los escritores del Nuevo Testamento), en Éxodo 3:14, Jehovah declara “ego eimi o ohn”—“Yo soy el que existe.” La adición de la palabra griega “o ohn” (el existente) es necesaria para reflejar el hecho de que el hebreo tiene la palabra “ehyeh”—“Yo seré”. En Juan 8:58 Jesús sólo dice “ego eimi” ([ese] soy yo). De acuerdo a esta base, realmente no es justo al texto forzar una referencia inequívoca a Éxodo 3:14. Jesús no dijo “Yo soy el que soy” y por lo tanto no dice “Yo soy Dios”. Jesús dijo: “Ese soy yo.”

Cualquiera pudiera decir “Yo soy” o “Ese soy yo” sin ninguna alusión a un reclamo de divinidad. Anuncios de Reebok citan a estrellas que dicen: “Yo soy lo que soy”. Otro ejemplo más bíblico de esto se encuentra en Juan 9:9, donde el ciego de nacimiento dice “ego eimi”—“Ese soy yo”. Ninguno de estos individuos afirma ser el Dios del Éxodo.

Así que “ego eimi” en Juan 8:58 no es ni el nombre de Dios, ni un título exclusivo divino. Pero si Jesús no está reclamando ser Dios, ¿qué fue lo que le entendieron decir que causó tanta ofensa? La respuesta está en el previo diálogo a su declaración. En los versículos inmediatamente anteriores vemos que esta no es la primera vez donde Jesús dice “ego eimi” en este intercambio. Él ya lo ha dicho en el versículo 24.

(Esto pone aun mas en entredicho la noción ampliamente acertada que las palabras “ego eimi” fueron entendidas por los oyentes de Jesús como una reivindicación a “divinidad”, ej., una referencia a Éxodo 3:14. En vez de aprovechar esta oportunidad para por fin acusarlo, ellos respondieron preguntándole, “¿Quién eres?” (v. 25). Es evidente que Jesús no se ha identificado en esta declaración de una manera suficiente para que sepan lo que el “yo” en “Ese soy yo” se estuviera refiriendo.)

Leyendo desde el versículo 25, el discurso se remonta a Abraham. “¿Cómo puedes pretender ofrecer vida en el siglo venidero?” le preguntan a Jesús. “Hasta el mismo Abraham está muerto; ¡seguro que no estás afirmando ser más grande que él (v. 52-53)!”
Después, mal entienden la declaración de Jesús en el versículo 56—“Abraham se regocijó de ver mi día”—leyendo mas allá de lo que está escrito, porque en el versículo 57 ¡acusan a Jesús de haber visto a Abraham! Él nunca dijo eso. Le habían entendido mal. Tampoco dijo que Abraham lo había visto—sólo que Abraham se había regocijado de ver su día Mesiánico. Abraham, habiendo creído el Evangelio predicado por Dios (Gálatas 3.8) esperanzadamente se regocijo, esperando el “día de Cristo”, como muchos Judíos habían hecho.
Es en respuesta a este malentendido por los Judíos que Jesús hace la siguiente declaración “Antes que Abraham fuese, ese soy yo”. Sin embargo, note que no dijo “Yo soy antes que Abraham” o “Antes que Abraham fuese, yo ya estaba [existía]”.

El tiempo presente “Yo soy”, en referencia al pasado (“Antes que Abraham fuese”) simplemente no funciona como una oración independiente. Repetimos, Jesús no dijo, “Yo ya estaba vivo antes de Abraham”. Él dijo, “Antes que Abraham fuese [naciera], ese soy yo”.

El “ese soy yo” de Jesús sólo tiene sentido si Jesús se está refiriendo otra vez a algún tipo de declaración que ya ha hecho anteriormente acerca de su presente estatus con respecto al patriarca. Sugiriera decir que Jesús se está expandiendo sobre su declaración en el versículo 56 explicando cómo, a pesar de no tener ni 50 años de edad, Abraham aún podría haberse regocijado de ver su día.

Al traer las dos juntas lo que tenemos es: “Antes que Abraham fuese, ese soy yo…cuyo día Abraham se regocijó de ver.” Esta es una identificación clara por Jesús de sí mismo como la simiente prometida a Abraham por Jehovah, la semilla a través cual todas las familias de la tierra serían bendecidas. Una vez más Jesús reclama ser el Mesías prometido.

La grandeza de Abraham se basaba en su creencia en la promesa que Dios hizo con él acerca de su simiente, el Mesías venidero y el hecho de que, al creer, se convirtió en el medio por el cual Dios cumpliría Su palabra.

Jesús es más grande que Abraham, porque en él se personifica el propósito final de Dios y el tema de la promesa de la cual Abraham se regocijó. Esta es la asombrosa declaración que ofendió a los judíos que trataban de apedrearlo.
En conclusión, aunque el judaísmo del primer siglo regularmente hizo uso de la personificación poética con respecto a los atributos de Dios, no tenían ninguna expectativa de que el mismo Dios se convertiría en un hombre. ¿Cómo podían ya que Dios había prometido que la semilla, descendiente de David, sería el Mesías?—y no algún preexistente “Dios Hijo” de la teología post-bíblica. Por siguiente, una pesada carga de prueba cae sobre cualquiera que sugiere que los apóstoles predicaron una cosa tan revolucionaria.
En cuanto al evangelio de Juan, pensé que estaría interesado en la siguiente declaración, expresado por el respetado erudito Colin Brown, él mismo un trinitario.
“La clave de la pregunta está en cómo entendemos el término de Hijo de Dios…El título Hijo de Dios no es en sí una expresión de la Deidad personal o la expresión de distinciones metafísicas dentro de la Deidad. De hecho, ¡para ser 'Hijo de Dios' no puede ser el mismo Dios! Es una designación para una criatura que indica una relación especial con Dios. En particular, denota el representante de Dios, Su vice-regente. Es una designación de realeza, identificando al rey como el Hijo de Dios…En mi opinión el término ‘Hijo de Dios’ últimamente converge en el término ‘imagen de Dios’ que debe entenderse como el representante de Dios, aquel en quien el espíritu de Dios mora y a quien se le da la administración y autoridad para actuar en nombre de Dios…Me parece que es un error fundamental de tratar las declaraciones en el cuarto evangelio del Hijo y su relación con el Padre como expresiones de las relaciones internas de la Trinidad. Pero este tipo de mala interpretación sistemática del cuarto Evangelio parece subyacer una gran parte del pensamiento trinitario social…Es una común, pero patente, interpretación errónea de la apertura del Evangelio de Juan leerlo como que si dijera: 'En el principio era el Hijo y el Hijo estaba con Dios y el Hijo era Dios' (Juan 1:1). Lo que ha sucedido aquí es la sustitución de Hijo con Palabra (Gr. logos) por lo tanto el Hijo es hecho un miembro de la Deidad que existía desde el principio.” 'Trinity and Incarnation: Towards a Contemporary Orthodoxy', Ex Auditu, 7, 1991, pp. 87-89.